domingo, 2 de junio de 2019

Into the Deep: la deep web como mito y la cultura popular





            “Cuando no quieres que las autoridades vean lo que estás haciendo, es porque hay algo que huele mal”.

- DrossRotzank

Lo más llamativo a la hora de visitar el onion de ProPublica (abrir este link solo con el navegador TOR) es, justamente, no notar ningún cambio respecto a la versión clear. Aquí es donde queda bien claro su desafío: lo de proteger las identidades de sus usuarios iba en serio.

Otro de sus desafíos es desmitificar a la Deep Web como un sitio de narcotraficantes que reciben éxtasis desde aviones, pedófilos que buscan destruir a Daisy una y otra vez y los mas profundos y secretos de la artillería nuclear norcoreana.

Montones de youtubers, desde los mas mediocres a los mas ilustrados, trataron de ilustrar el fenómeno. Obviamente y sin querer, muchos exageraron. La realidad que vemos en el mundo audiovisual, y sus tres componentes, no es la misma que la realidad real. Está teñida de ideales y manipulaciones por parte del informador.



            El famoso youtuber venezolano pero residente argentino DrossRotzank intentó ilustrarlo, siempre teñida con su conocida y perturbadora línea editorial. Ya en 2012, fue uno de los creadores de esta línea que mitificó la Deep web alrededor de lo terrorífico y lo horrendo.



    Alex Lauther como Kenny, el chico torturado por el hacker de la Deep Web en otra aventura de Black Mirror.


            La deep web, además, comienza a intercalar en la cultura popular. Está presente en series de Netflix como "How to sell drugs online (fast)", donde juega un gran rol. Los protagonistas tratan de utilizar la deep web para vender drogas y recolectar dinero para su kickstarter; y así cumplir su sueño de salir de su pueblo. Tambien tomó parte en la aclamada serie Black Mirror, en el episodio "Shut up and dance", en donde un chico es extorsionado a hacer actos ilegales por un hacker de la deep web, que tiene un video prohibido suyo.

            Si, es la realidad. Toda esta perversión existe, y desde el punto de la narrativa audiovisual de interés general, es mucho más divertido contarla de esta forma que mostrar los verdaderos motivos de la creación de Tor. Pero este mar de desquicio y locura no es la única función que la Deep Web debe tener, si no la de proveer una navegación anónima a la que todos tenemos derecho.


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