Tor no quiere que sepan quien eres. Pero por una buena razón.
Tor fue ideado a fines de los 90 por un grupo de personas que, ya desde esa época 1.0, vio que los usuarios de internet debían tener acceso a una web sin censura. Sin tener en mente la locura en la que se volvería – dale una careta a un hombre y verás quien realmente es – crearon el enrutamiento de cebolla. Tor: The Onion Router.
La
idea principal era enrutar el tráfico a través de múltiples servidores, y
cifrarlo en cada parte del camino, basándose en una red descentralizada con
software libre y abierto.
En
2007 fue que empezaron su cruzada contra la censura mediática de distintos de
los gobiernos más estrictos del mundo. Sin embargo, todo se basaba en una
proxy, y no fue un navegador hasta el 2008. Su primer gran éxito fue proveer de
internet no censurada a los participantes de la Primavera Árabe de 2010.
Los desarrolladores de Tor nos indican que es un “software hecho con amor por
defensores de los derechos humanos”; que escribieron un contrato social afirmando
sus creencias y metas. Estos son sus puntos:
Avanzamos los derechos
humanos, usando tecnologías de privacidad y anonimato.
Investigaciones abiertas y transparentes,
son la llave de nuestro suceso.
Nuestras herramientas son
fáciles de acceder, usar, adaptar y distribuir.
Hicimos las tecnologías de Tor
ubicuas, a través de la incidencia y la educación.
Somos honestos sobre nuestros
límites y capacidades.
Nunca vamos a dañar a alguien
intencionalmente.
Paremos
sobre la parte del código abierto y la educación; punto fundamental que debemos tocar.
Los creadores
de Tor se consideran embajadores de la libertad online. Creen que su misión en
el mundo es educar a este sobre los derechos humanos. Sus derechos a la
libertad de expresión, la libertad de acceso de información, y privacidad.
Enseñarle
al mundo el por qué y para qué usar Tor; y trabajar para hacer estas
herramientas más seguras y usables; escribiendo “buen código” y escuchando a la
sociedad; tratando de llegar a esta.



